La adolescencia: el momento en el que empiezas a descubrirte

La adolescencia: el momento en el que empiezas a descubrirte

Crecer no solo significa cambiar físicamente, también implica descubrir quién eres, cómo piensas, qué sientes y qué lugar quieres ocupar en la vida. Es importante comprender por qué ocurren esos cambios y cómo forman parte de la construcción de tu identidad.

 

De un momento a otro parece que todo cambia. Tu cuerpo ya no es el mismo, tus emociones pueden sentirse más intensas, comienzas a cuestionar muchas cosas y tus amigos ocupan un lugar cada vez más importante en tu vida. Incluso es posible que quieras más tiempo para ti o que te preguntes quién eres y qué quieres hacer en el futuro.

 

Si alguna vez has sentido que nadie entiende lo que estás viviendo, no eres la única persona y la buena noticia es que la mayoría de estos cambios tienen una explicación. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), dicha etapa no representa un problema que deba superarse, sino un proceso de transformación en el que tu cuerpo, tu cerebro y tus relaciones evolucionan al mismo tiempo para ayudarte a construir tu identidad. 

 

Lejos de los mitos que presentan la adolescencia como una época de rebeldía o conflictos permanentes, es una de las etapas más importantes del desarrollo humano. Comprender los cambios puede ayudarte a vivir esta etapa con mayor confianza y también a pedir apoyo cuando lo necesites. 

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Descubrir quién eres también es crecer

 

La adolescencia suele definirse por los cambios físicos, pero en realidad es mucho más que eso. Durante estos años dejas atrás la infancia para iniciar el camino hacia la vida adulta, un proceso que no ocurre de un día para otro. Mientras tu cuerpo cambia, también cambia la forma en que te ves a ti mismo, la manera en que entiendes el mundo y las preguntas que empiezas a hacerte sobre tu futuro. 

 

En los primeros años aparecen los cambios físicos propios de la pubertad; después, las emociones y la búsqueda de identidad cobran mayor fuerza, mientras que en la adolescencia tardía muchas personas comienzan a sentirse más cómodas consigo mismas y toman decisiones pensando en el futuro. Cada proceso tiene su propio ritmo, por lo que no existe una única forma de vivir esta etapa. 

 

La adolescencia representa una oportunidad para aprender, equivocarte, descubrir tus capacidades y comenzar a tomar decisiones propias. Eso significa que habrá días en los que te sentirás muy seguro de ti y otros en los que tendrás dudas. Ambas cosas forman parte del proceso para construir tu identidad. 

 

 

Tu cerebro también está creciendo

 

Uno de los cambios más importantes ocurre dentro de tu cabeza y eso no puedes verlo a través de un espejo. Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa una etapa de reorganización en la que fortalece conexiones, elimina otras que ya no necesita y desarrolla nuevas habilidades para enfrentar la vida adulta. 

 

Mientras realiza ese proceso, aprendes con mayor rapidez, desarrollas nuevas formas de pensar y comienzas a analizar situaciones más complejas. Al mismo tiempo, es normal que tus emociones cambien con intensidad o que un mismo día puedas sentirte muy motivado y, horas después, completamente desanimado. No significa que haya algo malo contigo; significa que tu cerebro sigue creciendo. 

 

UNICEF explica que sustancias como la dopamina, la oxitocina y la serotonina influyen en la forma en que aprendes, te relacionas con otras personas y experimentas emociones. Por eso, disfrutar una actividad, sentirte aceptado por tu grupo de amigos o vivir una decepción puede sentirse con mucha intensidad durante estos años. Comprender cómo funciona tu cerebro puede ayudarte a entender mejor tus emociones y tomar decisiones más conscientes.

 

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¿Por qué a veces actúas sin pensarlo?

 

Seguro alguna vez te ha pasado que sabes que algo puede salir mal, pero aun así decides hacerlo. Eso no significa que no entiendas las consecuencias de tus actos. De acuerdo con UNICEF, durante la adolescencia el cerebro todavía está desarrollando las áreas encargadas de planificar, controlar impulsos y evaluar riesgos, mientras que las emociones y la búsqueda de nuevas experiencias tienen un peso muy importante en la toma de decisiones. 

 

Esto no quiere decir que los adolescentes sean irresponsables por naturaleza. Experimentar forma parte del crecimiento. Probar cosas nuevas, explorar intereses o salir de la zona de confort ayuda a aprender y ganar experiencia. Sin embargo, también es una etapa en la que conviene detenerse un momento antes de actuar y pensar en las posibles consecuencias, sobre todo cuando existe presión del grupo o situaciones que pueden poner en riesgo tu bienestar. 

 

La presencia de los amigos puede influir en las decisiones. Sentirse aceptado por el grupo genera bienestar, pero eso no significa que debas hacer algo únicamente para pertenecer. Es importante saber decir no cuando una situación no te hace sentir cómodo. Eso también forma parte de construir tu identidad.

 

 

Tener tu espacio forma parte de crecer

 

Si últimamente prefieres pasar tiempo en tu habitación, escribir lo que sientes, escuchar música o simplemente estar a solas, no significa que quieras alejarte de quienes te rodean. Durante la adolescencia comienza un profundo proceso de transformación personal que lleva a buscar espacios de intimidad para entender lo que está pasando por dentro. 

 

En esta etapa aparecen nuevas emociones, pensamientos y preguntas sobre quién eres y quién quieres llegar a ser. Por eso, tener momentos de privacidad es una forma de conocerte mejor. Sin embargo, UNICEF recomienda pedir ayuda cuando una situación te rebasa o compartir lo que sientes con una persona de confianza, haciendo hincapié en que, no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidar tu bienestar. 

 

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Tus amigos también te ayudan a descubrir quién eres

 

Durante la adolescencia, las amistades se convierten en un espacio donde compartes experiencias, descubres intereses en común y empiezas a construir una identidad propia fuera del entorno familiar. Con tus amigos puedes sentirte escuchado, comprender que otras personas viven situaciones parecidas y aprender diferentes formas de pensar. 

 

Por eso, esta etapa suele estar marcada por vínculos muy importantes que ayudan a desarrollar la confianza, la empatía y el sentido de pertenencia. Eso sí, tener buenos amigos también implica aprender a elegir relaciones que te hagan sentir respetado y valorado. 

 

La verdadera amistad no te obliga a cambiar quién eres ni a hacer cosas con las que no estás de acuerdo. Al contrario, te ayuda a crecer y a fortalecer la persona en la que te estás convirtiendo.

 

 

La libertad también necesita límites

 

A medida que creces, es natural querer tomar tus propias decisiones. Elegir cómo vestir, con quién convivir o qué actividades realizar forma parte de la autonomía que poco a poco vas construyendo. UNICEF explica que ese deseo de independencia es saludable y necesario para convertirse en una persona capaz de actuar por sí misma. 

 

Sin embargo, ganar libertad también implica aprender a usarla con responsabilidad. Por eso existen los límites. Aunque en ocasiones puedan parecer incómodos, su objetivo no es impedirte crecer, sino ayudarte a desarrollar criterio, asumir consecuencias y tomar mejores decisiones. Los límites claros y coherentes funcionan como una guía mientras fortaleces tu autonomía. 

 

 

 

 

 

 

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