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Suicidio y adolescentes; permanezcamos alerta

 

Madres y padres deben conocer a las y los amigos de sus hijos, a fin de identificar a quiénes consideran su red de apoyo. Especialista recomienda tomar en cuenta si sus hijas e hijos bromean acerca del tema, pues se trata de un indicador importante.

 

Hasta hace algunos años hablar del suicidio era un tabú, incluso para los medios de comunicación, al considerar que con ello se agravaría el problema. Actualmente se considera que informar sobre este fenómeno podría salvar vidas.

La atención requiere la ayuda de un grupo multidisciplinario de especialistas: psicólogos, médicos, nutriólogos, orientadores educativos, etc. Madres y padres de familia, así como docentes, pueden identificar factores de riesgo y señales de alarma entre las y los adolescentes y jóvenes, y promover factores de protección que reforzarán el trabajo de los especialistas y evitar así que las tasas de suicidio continúen en aumento.

 

El suicidio

El suicidio puede afectar a cualquier persona sin importar su edad, género o condición socioeconómica. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el año 2019 el suicidio fue la cuarta causa de defunción en el grupo etario de 15 a 19 años en todo el mundo.

Durante el 2020, 1 mil 150 niñas, niños o adolescentes en México fallecieron por suicidio, es decir, un promedio de tres casos por día, señala la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT). Este documento recomienda una intensa prevención temprana hacia adolescentes para atender este problema de manera integral, debido a que las cifras han ido en aumento.

 

La búsqueda de una solución a una problemática

Luis Fernando León Mendoza, psicólogo con más de cinco años de experiencia en terapia y acompañamiento psicológico a jóvenes y adolescentes en el sector educativo y en consultas privadas, señala que en muchos de los casos la persona que se plantea el suicidio no lo hace por falta de amor a la vida, sino en busca de una solución a determinado problema.

 

“No es que el suicida no quiera vivir, o que no ame su vida; sucede que muchas veces ven el suicidio como una opción para dar solución a la problemática en la que se encuentren o para dar solución a las situaciones difíciles que estén enfrentando. Es una opción que consideran para salir de esa situación. No podemos decir que esa persona que intenta o piensa en ello, no quiere vivir; todo lo contrario, quieren estarlo, pero no sabe qué hacer con lo que está viviendo”, explica.

 

León Mendoza añade que, para el caso de las y los adolescentes, existe un factor aún más importante, como lo es no saber regular sus emociones y pensamientos.

 

“Creo que es parte de su proceso de desarrollo, parte de que su cerebro aún no es suficientemente maduro, y muchas veces no cuentan con las herramientas para hacer algo al respecto de manera adecuada o favorable de lo que les acontece”.

 

Cómo identificar alertas

El especialista recomienda a las familias dar la debida importancia al estado de ánimo de las y los adolescentes y jóvenes. Que observen con detenimiento si la persona era sociable, extrovertida, convivía con amigos, y de pronto comienza a aislarse, deja de hablar con sus amistades, o se encierra en su cuarto.

Otro factor importante es que las y los adolescentes y jóvenes comienzan a cuestionar acerca de su ausencia: ¿Qué pasaría si no estuviera, o ¿cómo sería todo si no estuviera presente?, o incluso, preguntar abiertamente qué pasaría si no estuviera vivo o viva.

 

“Es importante que los papás o familiares cercanos no se tomen a broma los comentarios que puedan hacer los adolescentes. Si un adolescente utiliza frases como: ‘todo estaría mejor si yo no estuviera’, o ‘si yo estuviera muerto, todo sería mejor’, o ‘sería mejor si yo no estuviera aquí’, o ‘voy a descansar ya que esté muerto’; comentarios de este tipo son un foco de atención a revisar qué está sucediendo. Muchos lo dicen en comentarios, o entre líneas; pero si realmente pusiéramos atención al escucharlos hablar de ausencia, de muerte, ya nos está dando un indicador”, advierte.

 

Otro factor importante a tomar en cuenta, señala, es que comienzan a regalar o tirar cosas que eran importantes para él o ella. “Es como si la persona se estuviera preparando para que todo quede, hasta cierto punto, en orden”.

Los padres deben conocer a las personas que sus hijos consideran de confianza, con las que pueden contar en momentos de crisis, a fin de monitorear a quién le contarían algo importante, con quién se sienten en confianza para platicar lo que sienten. Generalmente platican con amigos, o tienen confianza con su maestro o maestra.

Otro aspecto importante es el de considerar siempre la atención de un profesional de la salud mental, sobre todo, si el o la adolescente externa su interés de acudir al psicólogo, pues está planteando abiertamente una necesidad.

 


 

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